En el corazón de Victoria, Tamaulipas, un susurro de cambio y unidad comienza a hacerse oído con fuerza y convicción. Los protagonistas de esta historia son los aspirantes del proceso interno de Morena, quienes en un gesto de solidaridad y visión compartida, han sellado un pacto no solo político, sino también de esperanza. Eduardo Gattás, Jorge «Tico» García, Gerardo Illoldi, y Maggid Rodríguez, representan las voces de un movimiento decidido a mantenerse firme frente a los desafíos, pero sobre todo, unidos ante la adversidad.
El escenario es claro: evitar a toda costa el retorno de sombras autoritarias que una vez se cernieron sobre Tamaulipas. La estrategia, según palabras de «Tico» García, radica en la unidad. «Aquí no hay enemigos», declara con la convicción de quien sabe que el verdadero adversario está fuera, esperando cualquier fisura para colarse y desvirtuar el esfuerzo colectivo. La promesa de un «triunfo contundente» resuena no solo como un augurio, sino como un compromiso inquebrantable con Victoria y sus habitantes.
Morena se mantiene unido
A pesar de los vientos que soplan fuerte y las olas que amenazan con romper, Morena se mantiene como un bloque sólido. La disolución de la coalición con el PT y el Partido Verde, lejos de ser un obstáculo, se presenta como una oportunidad para reafirmar su identidad y fortaleza. Andrés García Repper, voz autorizada del partido, esboza el camino a seguir con claridad meridiana: Victoria es y será un bastión de lucha singular, un campo donde las alianzas se tejen con principios y no con conveniencias pasajeras.
Gattás, por su parte, asume la responsabilidad de liderar este esfuerzo con humildad y determinación. La reunión con sus compañeros no es solo un acto protocolario, sino la reafirmación de un compromiso mayor con el bienestar de las familias de Victoria. En este entorno de colaboración y mutuo respeto, no hay lugar para vencedores ni vencidos, solo para compañeros de ruta decididos a trabajar por un objetivo común.
Llamado a la unidad
El llamado a la unidad trasciende las palabras; se plasma en acciones y decisiones valientes. Tico García, en un gesto de grandeza, renuncia a sus aspiraciones personales en favor de un proyecto mayor: el bienestar de Victoria y la continuación de una transformación genuina. Su visión de una ciudad grande, libre de las sombras del pasado, se convierte en el faro que guía este nuevo capítulo de la historia política de Tamaulipas.
Esta crónica no es solo la narración de un acuerdo político; es el reflejo de un movimiento que, desde la humildad y el compromiso, busca trazar un nuevo destino para Victoria. La unidad se erige como el pilar fundamental de esta travesía, una que se enfrenta al ego y a la envidia con la fortaleza del colectivo. En palabras de Gerardo Illoldi Reyes, este es un momento de humildad y amor por una ciudad que merece avanzar sin cadenas, liderada por hombres y mujeres dispuestos a poner el bien común por encima de ambiciones personales.
Así, entre promesas de un futuro mejor y el eco de un compromiso inquebrantable, Victoria se alista para ser testigo de una contienda electoral sin precedentes. Una en la que la unidad no solo es la estrategia, sino el mensaje más poderoso que Morena pretende enviar a sus habitantes y al mundo. En este escenario, no hay duda de que la verdadera victoria será para el pueblo, que ve en estos líderes no solo a políticos, sino a guardianes de sus esperanzas y sueños.