En Tamaulipas, vender ganado tiene una regla de oro. Las subastas de ganado en Tamaulipas solo aceptan animales libres de heridas o magulladuras.
El requisito no es menor. Busca garantizar tanto la rentabilidad del negocio como la salud animal.
Detrás de la exigencia hay una amenaza concreta. Las lesiones abren la puerta a una plaga bajo vigilancia: el gusano barrenador.
Por qué una herida es tan peligrosa
El dirigente de la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas, José Guerrero Gamboa, explicó el riesgo. Las heridas abiertas son la vía de entrada de la plaga.
El mecanismo es claro. En esas lesiones, las moscas depositan los huevecillos del gusano barrenador.
Por eso el filtro es estricto. "Todo aquel toro o becerro que lleve magulladuras no se mueve hacia las licitaciones de compra-venta", precisó el líder ganadero.
Mil animales revisados en Reynosa
El dirigente puso como ejemplo la subasta más reciente. Se realizó en Reynosa, en el norte del estado.
El volumen fue considerable. Se ofertaron alrededor de mil animales entre becerros y toros.
El resultado fue favorable. Según Guerrero Gamboa, ninguno presentó heridas que pudieran dar paso a larvas o al gusano barrenador.
Doble revisión: en el rancho y en la subasta
El control no empieza en la subasta, sino antes. Los propios productores revisan su ganado en el rancho.
Esa primera inspección es clave. Si detectan un animal con heridas, no lo movilizan hacia la venta.
A ello se suma el filtro formal. Las subastas operan con brigadas de inspección y binomios caninos que detectan y rechazan animales lesionados.
Un canal de venta que funciona
Más allá de lo sanitario, el dirigente destacó el valor comercial de las subastas. Han resultado un buen canal para los productores.
El esquema beneficia a todos los tamaños. Ayuda al pequeño, mediano y gran productor a tener una compra-venta segura en pago y precio.
Además, amplía el mercado. A las subastas acuden compradores de otros estados, lo que mejora el precio frente a otras formas de venta.
Sin casos detectados hasta ahora
El balance sanitario, por ahora, es positivo. No se han detectado casos de gusano barrenador en el ganado ofertado.
Ese resultado no es casual. Responde al esfuerzo previo de los productores y a los filtros de revisión.
La conclusión del dirigente fue clara. La prevención en el rancho y el control en la subasta mantienen, hasta hoy, al ganado de venta libre de la plaga.
