El picudo del algodonero en Tamaulipas sigue siendo una amenaza latente para los productores del norte del estado. Las autoridades federales ya aplican multas de entre 10 mil y más de 200 mil pesos a quienes no cumplen con las medidas fitosanitarias obligatorias. El objetivo es frenar la proliferación de esta plaga antes de que revierta años de avances en su control.
José Humberto Vázquez Ramírez, representante estatal del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), confirmó las sanciones. Explicó que el área jurídica de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) las ejecuta. El proceso arranca cuando personal técnico levanta actas por incumplimiento en campo.
Desvare y barbecho: las labores que marcan la diferencia
Las dos actividades en el centro del conflicto son el desvare y el barbecho posteriores a la cosecha. Según Vázquez Ramírez, estas labores son el factor decisivo para evitar que las poblaciones de picudo escalen en el siguiente ciclo agrícola. Sin ellas, el insecto encuentra condiciones ideales para reproducirse en los rastrojos.
Los productores tienen plazos definidos y no negociables. El desvare debe completarse antes del 31 de agosto. El barbecho, por su parte, debe concluirse a más tardar el 15 de septiembre. Quien no cumpla estos calendarios enfrenta un procedimiento administrativo que puede derivar en las sanciones ya mencionadas.
El funcionario recordó que en ciclos previos fue necesario aplicar multas. Según reporta, hace dos años se registraron entre cinco y seis sanciones. En otro ciclo posterior se sumaron al menos dos más. Sin embargo, destacó que castigar no es el fin del programa, sino garantizar la disciplina fitosanitaria en la región.
Programa Binacional: millones de pesos para erradicar la plaga
El esquema que regula estas medidas es el Programa Binacional México-Estados Unidos para el Control y Erradicación del Picudo del Algodonero. Este año opera en tres municipios del norte tamaulipeco:
- Río Bravo
- Matamoros
- Valle Hermoso
En conjunto, estos municipios registraron 3 mil 368 hectáreas de algodón inscritas en el programa durante el ciclo actual. La iniciativa cuenta con una aportación aproximada de 4.5 millones de pesos de México. Además, una fundación texana especializada en el combate de esta plaga aporta cerca de 60 millones de pesos adicionales.
Vázquez Ramírez subrayó que la zona norte de Tamaulipas se encuentra actualmente en etapa de supresión. Las poblaciones del insecto son bajas, pero la situación es frágil. Descuidar las labores postcosecha podría disparar nuevamente los niveles del picudo y destruir el trabajo acumulado durante años.
La meta: pasar de supresión a erradicación en la frontera tamaulipeca
La aspiración de largo plazo del programa es convertir la región en zona de erradicación certificada. Para lograrlo, la constancia en cada ciclo agrícola es indispensable. Incluso un solo temporada de descuido puede reiniciar el ciclo de infestación desde cero.
Por ello, las autoridades sanitarias advirtieron que actuarán con la misma firmeza si detectan incumplimientos este año. "Afortunadamente los productores se han ido poniendo a tono con estas acciones para evitar caer en multas, pero cuando no se cumple tenemos que actuar", señaló Vázquez Ramírez.
Para el agro tamaulipeco, la apuesta tiene peso económico concreto. El algodón ha mostrado señales de reactivación en los últimos años en la franja fronteriza. Perder terreno frente al picudo pondría en riesgo esa recuperación y los ingresos de cientos de familias productoras de la región.