Tamaulipas desecha más de un millón de llantas al año, pero solo dispone de cuatro sitios aptos para su disposición final. Así lo confirmó el titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma), Karl Heinz Becker Hernández, quien calificó la situación como un problema ambiental crítico.
Una sola llanta puede tardar cientos de años en degradarse. Además, representa riesgo de incendio y funciona como criadero de mosquitos transmisores de enfermedades.
Reynosa, el mayor foco de acumulación
La mayor parte del problema se concentra en los municipios de la frontera norte. Reynosa registra una acumulación promedio de 900 mil llantas anuales, según precisó Becker Hernández.
El funcionario atribuyó la crisis, en gran parte, a la ausencia de centros oficiales de disposición final autorizados. Esa falta de infraestructura fomenta tiraderos clandestinos en calles, camellones y terrenos baldíos.
Sin opciones claras para el ciudadano
Becker Hernández señaló que quien acude a cambiar los neumáticos de su automóvil no tiene un sitio específico donde dejarlos. La salida más fácil es abandonarlos en el relleno sanitario o arrojarlos a la vía pública.
Los neumáticos sí pueden depositarse en rellenos sanitarios de ciertos municipios, pero solo si las autoridades municipales habilitan un área específica de concentración. La condición es que exista una empresa interesada en retirarlos una vez triturados.
Por tratarse de un residuo de manejo especial, la obligación de disponerlo recae en las empresas llanteras. El estado no acopia: son los municipios quienes tienen los sitios de disposición final.