El secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Álvaro López Ríos, acusó que el gobierno de la 4T impulsó una política de marginación contra las organizaciones campesinas, a la que calificó como un "holocausto del movimiento campesino organizado". Lo dijo en rueda de prensa en Ciudad Victoria.
Según López Ríos, el punto de quiebre fue presupuestal. Bajo el argumento de combatir la "corrupción", el gobierno de Andrés Manuel López Obrador aplicó recortes estructurales al presupuesto de la Secretaría de Agricultura y eliminó fondos destinados a programas productivos colectivos.
"Las organizaciones como la Confederación Nacional Campesina (CNC), la Central Campesina Independiente (CCI) y otras están desmanteladas o bien, en un proceso de extinción y algunas más sobreviven a la mortandad generada por el expresidente de México", señaló el dirigente.
Pequeños productores, los más afectados
Al desaparecer los apoyos al fomento de la producción colectiva, argumentó López Ríos, se debilitó la infraestructura organizativa del campo. Eso, dijo, dejó sin respaldo a pequeños productores frente a la violencia rural, el desplazamiento y la falta de competitividad comercial.
El líder de la UNTA describió las acciones del gobierno anterior como una "ofensiva irracional": "Cerraron puertas, descalificaron, ordenaron que nadie nos atendiera y aun así somos una organización que permanece y sobrevive y sigue presente con luchas locales en las entidades o en los municipios, demandando un ejercicio correcto de presupuesto y gasto público".
La UNTA en proceso de reorganización
López Ríos indicó que la UNTA atraviesa una etapa de reorganización nacional, con renovación de responsables en cada entidad del país. Uno de los ejes de esa reestructuración, precisó, es recuperar acceso a recursos públicos.
"Lo primero que hizo el gobierno anterior fue reducir el recurso, quitar programas y dedicarse a una política de subsidio social de carácter clientelar, que no le ha hecho bien a este país", afirmó.
Sobre el actual gobierno, advirtió una contradicción entre el discurso y los hechos. La presidenta Claudia Sheinbaum plantea la defensa de la soberanía alimentaria, pero López Ríos señaló que "el 72% de los alimentos que llegan a la mesa son importaciones, al perder la capacidad de producir en México los alimentos".